El verano en España, la única opción de conocer una atmósfera de paz para los niños saharauis

El verano es una época durante la que muchas personas deciden dar un paso adelante y solidarizarse con los demás. Ya sea porque tenemos más tiempo libre o el buen tiempo nos pone de mejor humor, muchas familias se embarcan en un proyecto maravilloso para los pequeños más desfavorecidos: la acogida durante unos meses de niños saharauis. Y es que estos niños, por su corta edad y el entorno hostil en el que han crecido, no conocen otra cosa que sus jaimas en mitad del desierto, por lo que cuando llegan a España apenas pueden creer los lujos de vivir en nuestro país.

Desde una lavadora, una escalera o una ducha, hasta una cama (de la que mucho se caen durante los primeros días, pues no están acostumbrados), los niños saharauis tienen la oportunidad de saborear durante estos meses las comodidades que les ofrecen sus familias de acogida. De hecho, muchas de ellas se apenan tanto por las condiciones en las que viven en su país natal que quieren adoptarles de forma permanente. Sin embargo, estos niños tiene una familia que les espera de vuelta, por lo que tras un verano de mucho comer y otros pequeños lujos que a nosotros nos parecen nimiedades, les toca volver a su realidad en el Sahara.

Y sí, es maravilloso que estos pequeños puedan acceder a atención sanitaria de calidad en España, vivir un tiempo a una temperatura inferior a los 55 grados que soportan habitualmente, y disfrutar de una atmósfera de paz. Pero es terrible la razón detrás de esta iniciativa, y es, una vez más, la vulnerabilidad de los derechos humanos, las guerras provocadas por el hombre, la falta de responsabilidad de los gobiernos y el egoísmo de cada uno de nosotros. Y es que al menos los niños saharauis tienen esta oportunidad pero, ¿qué pasa con todos los millones que viven atrapados en sus circunstancias? ¡No podemos dejar de luchar por todas y cada una de esas sonrisas que se merecen una infancia feliz y crecer en paz!